Servidor físico o servidor en la nube: qué le conviene a una empresa de 20 personas
Para una empresa de 20 personas que hoy tiene un servidor en un armario de la oficina, la nube sale más barata a cinco años y quita de encima el problema que de verdad duele: que el día que ese servidor se muera, la empresa se para hasta que llegue uno nuevo. El servidor físico sigue teniendo sentido en casos concretos, y abajo están cuáles. Pero si estás haciendo la cuenta, conviene hacerla entera.
Esta es la segunda pregunta que más nos llega, después de la del antivirus. Y casi siempre aparece en el peor momento: cuando el servidor actual tiene seis o siete años y alguien ha dicho en voz alta que habría que cambiarlo.
La cuenta que casi nadie hace entera
Cuando se compara, se comparan dos cosas que no son comparables: el precio de comprar un servidor contra el precio mensual de uno en la nube. Y así el físico siempre parece más barato, porque se ve un pago y ya está.
La comparación honesta se hace a cinco años, que es lo que dura un servidor antes de empezar a dar problemas de garantía y de piezas, y metiendo dentro todo lo que hay alrededor. Que es bastante más de lo que pone en el presupuesto.
Lo que cuesta de verdad un servidor propio
Para una empresa de 20 personas con su programa de gestión, carpetas compartidas y un par de aplicaciones internas, la lista completa es esta:
- La máquina. Un servidor de gama de entrada bien dimensionado, con discos en espejo y garantía del fabricante.
- Las licencias. El sistema operativo del servidor y una licencia de acceso por cada persona que se conecta. Esta es la partida que más sorprende, porque no aparece en el precio del hardware.
- El sistema de alimentación ininterrumpida. Sin él, el primer corte de luz serio te deja la base de datos a medias.
- La instalación. Montarlo, migrar los datos, dejarlo funcionando y comprobar que todo el mundo entra.
- La luz. Un servidor pequeño encendido todo el año, más el aire de la sala si la hay.
- La sustitución. A los cinco años vuelves a empezar, con la migración incluida.
Y hay dos partidas más que no se pueden presupuestar pero existen: el disco que falla un jueves por la tarde y las horas que alguien dedica a que la sala no pase de treinta grados en agosto.
Lo que no cuesta dinero pero cuesta caro
El servidor físico tiene un problema que no aparece en ninguna hoja de cálculo: está en un sitio concreto. Si hay un incendio, una inundación, un robo o simplemente un corte largo de luz en la calle, la empresa se para. No es que se pierdan los datos, para eso están las copias. Es que no hay dónde levantarlos con rapidez.
En una empresa de 20 personas, un día parado son 20 personas sin poder trabajar. Esa cuenta la echa cada uno con sus números, pero rara vez sale pequeña.
Lo que cuesta en la nube, con nuestros precios
Nosotros publicamos los precios, que en este sector no es lo normal. Nuestro servidor cloud privado arranca en 60 € al mes por servidor, con una puesta en marcha desde 300 €.
Y por ese precio mensual va incluido esto, que es donde está la diferencia real:
- Servidor dedicado alojado en la Unión Europea, no compartido con nadie.
- Cortafuegos profesional propio e IP pública.
- Copias de seguridad diarias con diez versiones guardadas.
- Replicación a un segundo centro de datos.
- Vigilancia 24 horas los 7 días.
- Soporte de lunes a viernes de 9:00 a 17:30.
La gestión del sistema operativo, los parches y el soporte del día a día van aparte, desde 32 € por servidor y mes, y eso se paga igual tengas el servidor donde lo tengas. El compromiso es de 12 meses y se puede dejar avisando con un mes. Fuera de horario, las urgencias se facturan a 120 € la hora.
Fíjate en las dos líneas del medio: copias diarias con diez versiones y replicación a otro centro de datos. Montar eso mismo en la oficina significa comprar un segundo sitio donde replicar, y eso ya no lo hace casi nadie con 20 personas.
| A cinco años | Servidor en la oficina | Servidor en la nube |
|---|---|---|
| Pago inicial | Máquina, licencias, alimentación y montaje | desde 300 € |
| Cuota mensual | 0 € | desde 60 € |
| Electricidad | La pagas tú todo el año | Incluida |
| Copias con varias versiones | Se contrata aparte | Incluidas |
| Copia en un segundo sitio | Rara vez se monta | Incluida |
| Si se rompe el hardware | Esperas al recambio | Se levanta en otra máquina |
| A los 5 años | Vuelves a comprarlo todo | No hay que renovar nada |
| Gestión del sistema | desde 32 €/mes | desde 32 €/mes |
Los 60 € son el punto de arranque. Una empresa de 20 personas con su programa de gestión suele necesitar un escalón por encima, y el número exacto sale de mirar qué está usando de verdad el servidor actual. Eso lo vemos en la auditoría y te lo damos cerrado, sin compromiso.
El servidor físico no es más barato. Es más barato hoy y más caro repartido, que es distinto.
Cuándo sigue teniendo sentido el servidor físico
No siempre la respuesta es la nube, y aquí es donde mucho proveedor deja de ser honesto. Hay tres casos claros en los que seguimos recomendando servidor propio:
- Cuando hay una máquina o un programa atado al sitio. Control de producción, una máquina de taller con su propio software, un sistema de fichaje conectado por cable. Si el programa tiene que hablar con algo que está físicamente en la nave, sacarlo fuera complica más de lo que arregla.
- Cuando se mueven ficheros muy grandes todo el día. Estudios de diseño, vídeo, delineación. Si cada archivo pesa gigas y se abren en red constantemente, la conexión a internet se convierte en el cuello de botella.
- Cuando la conexión de la oficina es mala y no hay alternativa. Si no hay fibra decente ni posibilidad de una segunda línea, poner todo fuera es poner la empresa a merced del operador.
Fuera de esos tres casos, en la mayoría de las oficinas de Madrid con las que trabajamos el servidor propio se mantiene por inercia, no por necesidad. Y la inercia es respetable, pero conviene saber que se está pagando.
Lo que vemos en los servidores que gestionamos
Hoy tenemos más de 40 servidores bajo vigilancia, entre máquinas en la nube y máquinas en oficinas de clientes. Los dos tipos fallan, porque todo falla. La diferencia está en lo que pasa después.
Y hay una tercera opción que conviene contar, porque cada vez la vemos más: la empresa que ya está en la nube, pero en una de las grandes plataformas internacionales, pagando por horas y sin saber muy bien por qué la factura sube cada mes.
Un cliente llegó con sus servidores ya en la nube, en una de las grandes plataformas internacionales, pagando más de 700 € al mes. Para que la factura no se disparara, alguien tenía que apagar los servidores todas las noches y todos los fines de semana. Y si un sábado los encendían y se olvidaban de apagarlos, el mes siguiente venía con sorpresa.
Eso no es tener servidores en la nube. Es tener un despertador.
Los pasamos a nuestra plataforma con más procesador y más memoria que antes, y encendidos las 24 horas, todos los días. La factura bajó un 40 %. Y ese 40 % está calculado contra lo que pagaban apagando por las noches: comparando servicio equivalente, la diferencia es todavía mayor.

Cómo se hace el cambio sin parar la empresa
La pregunta que viene detrás siempre es la misma: cuánto tiempo estaremos sin poder trabajar. La respuesta honesta es que casi nada, si se prepara bien.
El servidor nuevo se monta en paralelo, con los datos copiados y todo funcionando, mientras el viejo sigue dando servicio. El cambio real se hace un viernes por la tarde o un sábado, y el lunes la gente entra igual que siempre. Si algo sale mal, el servidor viejo sigue ahí para volver atrás.
Lo que sí lleva tiempo es lo de antes: mirar qué usa cada programa, qué permisos tiene cada carpeta y qué cosas llevan años funcionando sin que nadie sepa muy bien por qué. Esa parte es la que decide si la migración sale bien.
Entonces, ¿qué hago?
Si tu servidor tiene menos de tres años y va bien, no hagas nada todavía. Apunta la fecha de compra y vuelve a mirarlo el año que viene.
Si tiene cinco o más, estás en el momento de decidir, y la decisión no es técnica: es cuánto te cuesta un día parado y si te compensa volver a poner el dinero por delante.
Y si no sabes qué está usando realmente tu servidor, míralo antes de gastar. Es justo lo que hace la auditoría gratuita: revisamos 243 puntos, incluido qué recursos consume de verdad tu servidor actual, y te decimos qué necesitas. El informe es tuyo, contrates o no.
Preguntas frecuentes
¿Los datos salen de España si el servidor está en la nube?
Salen de tu oficina, no de la Unión Europea. Nuestros servidores están alojados en centros de datos europeos, con la normativa europea de protección de datos aplicándose igual que si estuvieran en tu armario. Lo que cambia es quién se encarga del edificio, la corriente y la refrigeración.
Si se cae internet en la oficina, ¿nos quedamos sin trabajar?
Sí, y por eso se pone una segunda línea de otro operador, que hoy cuesta bastante menos que un día de parón. Conviene decirlo claro: es la contrapartida real de la nube. A cambio, un incendio o un robo en la oficina deja de ser un problema para tus datos.
¿Cuánto cuesta un servidor en la nube para 20 personas?
Nuestro servidor cloud privado arranca en 60 € al mes, con puesta en marcha desde 300 €, e incluye copias diarias con diez versiones, replicación a un segundo centro de datos y vigilancia 24 horas. La configuración concreta para 20 personas depende de qué use tu programa de gestión, y eso se cierra tras mirar el servidor actual.
¿Puedo volver atrás si no me convence?
El compromiso es de 12 meses y se puede dejar avisando con un mes de antelación. Los datos son tuyos y se entregan. Durante la migración, además, el servidor antiguo se mantiene un tiempo por si hay que volver, que es la red de seguridad de verdad.